domingo 30 de agosto de 2009

MEDIA LUNA Y UNA MIRADA


La noche era lo suficientemente clara y él lo suficientemente joven y hermoso. Y a la tenue luz de la media luna que presidía el firmamento plagado de estrellas se cruzaron la mirada.

No importaba que mañana no se volvieran a ver; no importaba que sus vidas fueran tan distantes como las antípodas de la tierra que pisaban; no importaba que la noche extendiera su velo que todo lo enmascara...

Sólo importaba el momento y la necesidad de cada uno; ella buscaba el contacto de un cuerpo joven y atlético que hiciera realidad esa fantasía que hace tiempo la acompañaba; él buscaba la novedad de experimentar el sexo desde una perspectiva diferente.

Ella necesitaba satisfacer una carencia de sus tiempos mozos, cuando el tren de la vida pasó pitando por su estación y lo vió alejarse desde el oscuro túnel de su traumática adolescencia.

Él anhelaba sentir el calor de un cuerpo maduro, experimentar el gozo de ser acogido con calma y de dejarse llevar, en lugar del habitual y torpe estallido de quien vive la vida a toda prisa y por primera vez.

No hicieron falta palabras para quien ya todo lo ha dicho ni para quien estaba cansado de escuchar siempre lo mismo...

Sólo fue necesario dejarse ir, abandonarse al instante, hacerse canal de esa energía primaria que algunos entronizan y otros estigmatizan; ni lo uno ni lo otro, pensaron ellos. Aquí y ahora, porque así lo solicitan nuestros cuerpos, dejemos fluir, y luego partir, a esta fuerza misteriosa.

Se abrasaron con gusto en la hoguera de la pasión hasta que no quedaron nada más que las cenizas; se consumieron de forma anónima hasta conquistar la saciedad de sus anhelos.

Y después, en el mismo silencio, guardaron con mimo en su corazón los instantes de su entrega como recuerdo, y una última mirada fue el único adios que compartieron.

miércoles 26 de agosto de 2009

MUJERES Y CALAS (con el permiso de Elsa)

IMAGEN: "MUJERES Y CALAS", AUTOR: ELSA,




La mañana fresca y húmeda, el cielo con ese color plomizo de los
días nublados... Acabado el desayuno, todo tu ser infantil dispuesto a mirar con
ojos embelesados ese diminuto universo que cobija tu incipiente vida. El frío
que despierta tus sentidos.



Detrás de la casa, pegada a la enorme pared que separa la finca, la mata de calas...



Las gotas de lluvia se quedan prendidas en su corola como
diminutos diamantes en un vestido de noche, blanco y deslumbrante. Te gusta
acariciarlas
, sentir la aterciopelada firmeza de su textura. Y ese rabito
anaranjado en el centro que tanto te llama la atención, firme, como en perpetua
erección- tú aún no conoces eso...- Hay algo en esas flores tan extrañas que te
subyuga, algo que te hace amarlas.





La abuela corta calas. Prepara ramos
hermosos que luego vende en la plaza. Pronto aprendes a cortarlas; te gusta
escoger las más hermosas para hacer pequeños ramos que colocas con mimo en el
jarrón alargado...



Eres feliz, a pesar de algunas
cosas...



Ya no están ni la abuela ni las calas. Te repugna el desayuno. El
universo que antes era una promesa de cosas bellas se ha vuelto para ti una
cárcel insoportable. Esa pared enorme se ha convertido en el depósito del veneno
que te amarga. A sus pies, donde antes admirabas bellas flores, viertes el dolor
que te tragas.


Sólo de tarde en tarde, rememorando la infancia, te acercas a la
mata de iris azulados
que hermosean delante de la casa... Te
gustan los iris, pero tus sentidos ya no exultan como antaño; el
sufrimiento que te tiene anestesiada, prisionera de tu mente alterada, ya no te
permite disfrutar de esas pequeñas cosas
que tanto te gustaban. Un velo oscuro
lo enturbia todo.


El abuelo corta iris, que luego tu
madre vende en la plaza. Pero ya no tienes ganas de preparar ramos hermosos.
Sólo deseas que se acabe ya el dolor que te atenaza. La vida que en la infancia
traspasaba tu cuerpo con alegría se ha convertido en un frio estremecimiento del
que quieres huir a toda costa...

Hoy he recordado que me gustan las flores; siempre me han gustado... Tal vez vaya siendo hora de volver a "preparar ramos"; tal vez vaya siendo hora de volver a mirar el mundo con "ojos embelesados"

Gracias, Elsa. Gracias, Bernardo.
















lunes 24 de agosto de 2009

DESDE TU LADO DE LA MENTIRA ( con el permiso de Elcapi)

Lo miras, y cuando lo ves sólo sientes una cruel indiferencia. Ves su simpleza, su falta de ambición, su acomodaticia personalidad; no puedes entender en qué momento de tu vida pudo existir un nexo de unión entre vosotros.
Pero intuyes que lo que ves está también en ti, en esa mujer que te mira desde el fondo de un espejo del que huyes, porque te devuelve el reflejo de tu sombra. Esa parte de ti que te disgusta, que vive encarcelada en el infierno de tu oscuridad, se muestra en toda su crudeza en esta relación que no es más que un contrato caduco de sufrimiento y conveniencia.
Eres cobarde y lo sabes; por eso lo callas, por eso lo tragas...
Y en el paroxismo de tu mezquindad arrastras en tu agonía a ese pobre ser humano cuyo único delito es el de amarte sin condiciones, en lo bueno y en lo malo, con tus luces y tus sombras...
Acallas el silencio que te delata con el ruido atronador de tu intelecto, ese Dios que te has, que te han, impuesto, para obviar la demoladora certeza de que él, con su amor sincero, tiene acceso a un paraíso que tú ni tan siquiera puedes alcanzar a imaginar con la potencia de tu yermo razonamiento.
Sabes que el menosprecio que sientes por él no es más que el que sientes por ti misma, por mucho que te adornes con los más exquisitos ropajes del conocimiento; y en el fondo, a pesar de todo, lo que callas es envidia. Quisieras aceptarte, como él se asume, pero no puedes; por eso escupes frases hirientes, revestidas de profundos pensamientos.
Vamos, reconoce ya que lo que te molesta de él es que la vida que baña su cuerpo te resulta tan ajena, tan inalcanzable, como el Universo...

La mentira te esclaviza a ti también, no sólo a él, pero te cuesta reconocerlo...

sábado 27 de diciembre de 2008

SER HUMANO SENSIBLE

"LA HUMANIDAD ES LA SUMA DE NUESTRAS ALMAS HERMANAS"

Un ser humano sensible sabe asomarse a las profundidades del alma ajena, conmoverse con el dolor de otros y respetuoso, apartarse en silencio.

Un ser humano sensible hace suyo ese dolor, lo comparte, lo siente...

Un ser humano sensible no duda en reconocer que a veces sobran las palabras.

Un ser humano sensible luego en la distancia envía con delicadeza un certero aliento.

GRACIAS A TI, SER HUMANO SENSIBLE, POR ESTAR AHÍ, POR TU DELICADEZA, POR TU GALLARDÍA, POR TU SABER SER Y ESTAR...

GRACIAS POR TENER TIEMPO PARA LOS DEMÁS.

GRACIAS JUAN.

TODO SIGUE BIEN. Y HOY, DESPUÉS DE LEERTE, MEJOR SI CABE.

jueves 25 de diciembre de 2008

CUANDO SABES LAS COSAS PERO TE OBSTINAS EN NO HACER CASO...

"VENUS DE WILLENDORF"



"No te resistas más"; es lo que parecen estar empeñados los acontecimientos en gritarme.


Observo sorprendida como la tozudez de mi carácter, siendo mucha, no tiene parangón con la obstinación con que la vida me fuerza a desistir de mi escisión interior. A pesar de hacer lo indecible por compaginar una cosa con la otra, y cuando ya creo haber casi ganado la batalla, viene un acontecimiento sorpresivo y sorprendente a desinflar mis ínfulas, a darle un varapalo a mi ego, y a recordarme, inmisericorde, que las "leyes divinas" son unas solamente, e iguales para todos, sin excepción.


Por mucho que me empeñe, por muy lista que me crea, es imposible lo que pretendo.


¡Sólo hace falta saber cuánto tiempo más ha de pasar antes de que, humilde, agache la cabeza y me rinda sinceramente ante lo que es! ¿Cuánto tiempo mi soberbia, mi ego gigante y pagado de sí mismo me ha de seguir engañando? ¿Cuándo voy a decidirme de una vez por todas a soltar las riendas, esas que con mano firme e inmisericorde dirigen mi vida desde hace tánto tiempo?


¡Tozuda, estúpida de mí, obstinada y terca...!


Pliégate de una vez, póstrate con humildad, destierra tu soberbia y abándonate de veras a la inocencia, a la perfección, a la verdad de tu esencia...


domingo 21 de diciembre de 2008

CUENTO DE NAVIDAD

La cola para llegar a Papá Noel era larga en los grandes almacenes atestados de niños ansiosos y de papás deseosos de acabar pronto con el trámite. Bajo el árbol enorme y profusamente decorado para la ocasión, un sillón adornado con el consabido manto rojo y verde con motivos navideños y sacos cargados con regalos tan falsos como la barba postiza del falso gordinflón.
A medida que avanzaba en la cola se iba haciendo cada vez más evidente para ella la impostura de toda aquella parafernalia navideña; sin embargo las risas y los lloros, los nervios y los suspiros, la exaltación de los niños, no tenían nada de mentira. Su propio hijo se emocionaba un poquito más cada pasito que le acercaba a la figura de rojo que sentada en el sillón repartía sonrisas y besos sin descanso.
Cuando la distancia le permitió distinguir mejor los detalles observó con tristeza lo raído del traje, la suciedad de la barba y de los guantes que deberían ser de un blanco inmaculado y que sin embargo amarilleaban por el uso quién sabe de cuántos años... La cara del Papá Noel tampoco era esa cara rechoncha y regordeta, de carrillos sonrosados, que la iconografía propia de estas fechas nos propone; era una tez curtida por el tiempo, ajada y cubierta de arrugas que apenas se podían disimular tras la barba mal pegada. Observó los zapatos sucios y gastados que lucía; por debajo del disfraz acertó a ver los bajos de un pantalón oscuro de tela basta... Cada minuto que pasaba se sentía más incómoda por estar allí, participando de toda esa estúpida mascarada sin sentido; rodeada de gentes atentas tan sólo a acabar cuanto antes para proseguir con esa locura colectiva de compras compulsivas. Por un momento pensó si lo que ella veía no lo veía el resto de los adultos que allí estaban; ¿cómo era posible entonces que siguieran tan tranquilos, animando a sus hijos a darle el beso de rigor y a prometerle ser buenos para que les trajera los regalos que querían? Se sintió defraudada por el mundo, por los seres humanos- tan estúpidos ellos, tan olvidados de sí mismos...-, y deseó gritarles a todos esas verdades que a ella se le hacían tan evidentes y que ellos parecían no querer saber...
Cuando llegó su turno ayudó a su hijo a subirse a las rodillas de Papá Noel y se retiró un poquito mientras éste le daba el besito de rigor y arrimaba su cara para susurrarle algo al oído. Supuso que le estaría contestando las mismas trilladas cosas, miles de veces repetidas a lo largo de uno y otro día; ¡Jesús, qué trabajo tan cansado y seguramente mal pagado! Por un momento sintió ganas de deslizarle un billete entre los bolsillos de su traje rojo, pensando de esa forma resarcirle un poco del esfuerzo ímprobo que a su jucio estaba realizando; pero pronto desechó la idea por poco apropiada.
Su hijo ya se baja; su carita encarnada por el calor y la emoción la busca entre los padres de la primera fila... Cuando por fin la encuentra, corre en su busca sonriente y a tirones de su pequeña mano la hace salir del tumulto de padres e hijos en busca de un lugar tranquilo donde poder contarle. Con voz entrecortada por los nervios y por la ansiedad de contar mucho en poco tiempo le va diciendo lo que le ha hablado:
- Me ha dicho, mamita, que ya sé que soy un niño bueno y que no he pedido muchos regalos. Me ha prometido que lo que yo deseo no va a faltar al pie de nuestro árbol, ése que ya sabe yo he ayudado a decorar con mucho esmero. ¡Ah!, y también me ha dicho que a las mamás tristes y preocupadas por el mundo nunca les falta un regalo especial que él les suele dedicar con gran cariño...
Extrañada, le preguntó cual era ese regalo tan misterioso que Papá Noel les tenía reservado a esas mamás tristes.
- Un espejito mágico, mamita. Un espejo para que se miren en él en vez de mirar a otros. Me ha dicho Papá Noel que la gente a veces de tanto mirar a los demás se olvida de mirarse a sí misma; y me ha dicho que cuando miramos a la gente sólo somos capaces de ver lo que esperamos ver, y por eso nos hacemos ideas locas que no tienen nada que ver con la realidad.
- Toma. Me ha dado esto para tí.
Su mano le extiende una tarjeta como de visita. La coge y la lee:

Jesús García Álvarez
Psicoterapeuta, Maestro en Reiki, Personal coacher, Terapeuta renacedor

Todavía sin haberse recuperado del susto, azorada por la vergüenza y sorprendida por el hecho de que sus pensamientos hubieran resultado tan evidentes, se volvió instintivamente a mirarle... En su cuello otro niño risueño y arrebolado por la emoción le susurraba al oído seguramente sus azañas personales; mientras le escuchaba sonriente Papá Noel levantó la vista y, al verla, le guiñó un ojo con complicidad mientras con su mano desocupada le lanzaba un beso lleno de ternura pero también de reprobación...

miércoles 15 de octubre de 2008

BUSCANDO TRABAJO

Este mes pasado acababa mi contrato temporal como peón en el servicio de vías y obras del ayuntamiento, y con ello se terminan unos ingresos que nos son absolutamente necesarios en la actualidad. El trabajo de mi marido fue siempre la única fuente de ingresos- salvo breves incursiones mías en el mundo laboral- en nuestra familia, y aunque no daba para tirar cohetes, nos íbamos apañando... Sin embargo, ahora mismo, debido al aumento de la familia, a que los hijos crecen y los gastos aumentan- en contra de la creencia general de que el mayor gasto son los pañales y la leche cuando son bebés-, y todo esto aderezado con un buen chorro de crisis de primera calidad, hace que el salario de mi marido sea absolutamente insuficiente para afrontar los ya numerosos gastos de la familia.


Debido a ello me encuentro estos días absolutamente entregada en cuerpo y alma a la complicada tarea de encontrar un puesto de trabajo; algo que no es fácil, y menos en un pueblo. Y menos cuando no tienes una formación específica en algún campo, como es mi caso; lo cual te restringe el ámbito de búsqueda a los puestos más humildes del mercado de trabajo, que son sin lugar a dudas los más explotados y peor pagados. Por poner un ejemplo, el último: trabajo de dependienta en una pequeña tienda de pan y golosinas- encargándote tú de todo: hacer pedidos, recibir proveedores, atender al público, limpiar y organizar- en horario de cinco horas vespertinas de ¡lunes a domingo! por un sueldo de 480 euros; sobran los comentarios.
Y la verdad es que, ¡para qué negarlo!, ante este panorama desalentador es costoso y difícil conseguir mantener la moral alta y seguir teniendo fe en las enseñanzas nuevas que estoy tratando de interiorizar... Cuando tu vida se pone cuesta arriba es difícil repetirte sinceramente que tu vida es una "vida plena y dichosa, y que tengo todo lo que necesito para ser feliz"; procuro seguir pensando de esta manera, pero el desaliento y el desánimo a veces hacen mella en mi persona.
Por otro lado este desolador panorama personal hace que mis energías y mi tiempo los esté dedicando plenamente a encontrar un salvavidas económico en forma de trabajo, dejando de lado los temas de superación personal y similares: el orden de prioridades es meridianamente claro en estos momentos. Es por ello que también de este hecho se resiente un poco mi estado de ánimo, pues me faltan este tipo de cosas que alimentan mi espíritu y renuevan mi autoestima.
En fin, para qué seguir contando estas cosas...
Lo dicho; "que mi vida es una vida plena y dichosa y tengo todo lo que necesito para ser feliz", aunque no tenga dinero para pagar las facturas, la hipoteca, los libros de los colegios, la gasolina del coche, y un largo etc...
Pero si no me creo esto a pies juntillas, entonces mi vida se hundiría en un abismo negro de desesperanza y depresión, algo que ya he conocido y por lo que no quiero volver a pasar. Así que: MI VIDA ES UNA VIDA PLENA Y DICHOSA Y TENGO TODO LO QUE NECESITO PARA SER FELIZ; POR LA CUENTA QUE ME TRAE.